Trabajar con vidas humanas, un arma de dos filos

Amo mi trabajo, no me imagino haciendo otra cosa, no podría ser abogada o ingeniero, ser Química es mi pasión, es lo que me gusta, es algo sencillo para mi, la parte de analizar, trabajar con muestras orgánicas, reactivos, microscopios, centrifugas, etc. etc. etc., es apasionante, pueden pasar años y no fastidiarme de ver un parasito o un eritrocito al microscopio o ver como una reacción química nos determina una resultado alto de colesterol o triglicéridos o emocionarme cuando una prueba de embarazo es positiva o negativa.

Fuera de todo el desarrollo técnico viene la parte más difícil, no hablamos ni de números ni de objetos, trabajamos con seres humanos, personas que si vienen a mi laboratorio (o intento de laboratorio) es, la más de las veces, porque desgraciadamente tienen algún problema de salud, pero también hay quienes vienen con alegría y expectación a realizarse un prueba de embarazo, cada persona es distinta, cada quien tiene su carácter y su manera de pensar, manías, dudas, allí es donde entra la parte humana del Químico, medico, enfermera quien debe tener siempre presente que más allá de ser un paciente es un ser vivo, que siente, no solo un conjunto de tejidos listos para ser analizados.

Sin embargo siempre sucede que lo olvidan, mal que bien es aparte de una profesión un negocio y hay quien deja de lado la cuestión ética y se va hacia el lado del dinero, del beneficio económico y es que hoy día la situación económica es dura en todas partes, aún así me he mantenido al margen de esta situación aunque no puedo decir lo mismo de muchos colegas, he visto cosas que no me gustaría que le pasarán a mi familia en un momento dado, cosas que pueden resultar en algunos casos hasta mortales y nunca llevaría yo en mi conciencia algo así.

Entregar resultados de exámenes que ni siquiera se han hecho, dar un diagnostico y un tratamiento sin siquiera revisar al paciente, en fin, tantas cosas que pueden perjudicar la vida de una persona de mil maneras.

Hace poco tuve una charla con una de mis lectoras, una doctora le diagnostico una enfermedad de transmisión sexual sin haberle realizado un examen de laboratorio, por si fuera poco determinó que la enfermedad no tiene cura, cabe decir que a enfermedad de la cual hablo es la Clamidiasis, una enfermedad a la cual le llaman : “la enfermedad silenciosa” ya que por lo general la persona no presenta síntomas, es hasta muchos años después, cuando la mujer intenta embarazarse y tiene abortos o infertilidad que el medico sospecha de que pueda existir dicha bacteria en el cuerpo que manda ha realizar un torch, que es un panel de varias enfermedades que pudo padecer la paciente y que pueden haberla llevado a dicha condición y la detección de anticuerpos para clamidia, por lo tanto, decirle a alguien que tiene clamidia sin realizar un examen especifico es sumamente negligente, mas aún decirle que no se curara nunca y más provocar un conflicto en la confianza que se tiene un matrimonio o pareja.

Gente de esta índole avergüenza a todo el gremio que representa el área de la salud, más aún es triste ver que pasamos estudiando años para simplemente ser apáticos ante el dolor de otra persona, cuando dejamos de interesarnos en lo que sufre, padece o teme un paciente perdemos algo de la humanidad que se supone tenemos, volverse apático ante el dolor ajeno nos convierte en algo peor que maquinas ya que una maquina no tiene capacidad de sentir, lo verdaderamente triste es que todo eso queda impune, la mayoría de las veces las negligencias no pasan de ser eso, una negligencia, nadie se preocupa por las graves consecuencias que eso representó para el paciente y entonces empieza el peregrinar de un medico o químico a otro, gastando plata hasta encontrar a alguno que aún no pierda sus valores, se gastan millones de pesos en tratar de concientizar a los que trabajamos en el área de la salud y sin embargo pareciera que las conferencias nos entran por un oído y salen por otro, trabajar con vidas humanas es difícil, conlleva una gran responsabilidad, es un arma de dos filos, podemos ser éticos y responsables y dar calidad en el servicio o simplemente ser apáticos, negligentes y monetarios y ver al paciente como una cifra a cobrar más. Eso nunca cambiará desafortunadamente, sería tanto como decir que la corrupción algún día ya no existirá más.

Una Respuesta a Trabajar con vidas humanas, un arma de dos filos

  1. ROMEMO dice:

    HOLA METALGIRL DESEO SABER SI LAS DIETAS LLEGAN HASTA DE SEMANA 6 O DE SER POSIBLE PUBLIQUES LAS QUE FALTEN GRACIAS.

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