![]()
¿Cómo un día que debería ser relativamente normal se puede convertir en unos
de los peores momentos de tu vida?
Me agobian todos los sentimientos del mundo al mismo tiempo, me siento tan
cansada de esta vida como no tienen una idea, simplemente levantarme es un
esfuerzo sobrehumano. Estoy marcada para siempre.
Ayer le festeje su cumpleaños a mi niña, algo sencillo, no cuento con dinero
en estos momentos pero no quise que el día que pasó de adolescente a adulta
pasara desapercibido. Todo iba bien, el único inconveniente era que su
padre, quien llevaba tres semanas de viaje vendría para su fiesta.
Todo estaba genial, la rockola, sus amigos, carcajadas por todos lados,
obviamente yo atendiendo a sus invitados que eran puros jovencitos de su
edad, aún así me sentía tensa, ese maldito presentimiento, como cuando huele
a humedad antes de la tormenta, me senté a beber un refresco, los muchachos
estaban a todo lo que daba con el Karaoke y reían sin parar, me dio gusto
ver la cara de mi hija iluminada mientras se divertía, “valió la pena el
gasto” pensé.
De pronto mi ex se sentó junto a mí, yo tenía ya todo el día evitándolo, me
quiso abrazar de manera familiar, como si aún fuéremos pareja, de manera
instintiva le retiré casi de manera violenta la mano de mi hombro y ahí
empezó el drama, me comenzó a decir la oración de siempre:“dame una
oportunidad, voy a cambiar, perdóname, yo te amo, si no regresas conmigo me
voy a matar”. De pronto escuché mi voz siendo cruel, “no te daré una
oportunidad más jamás en mi vida, si te quieres matar hazlo”.
Entonces volví a escuchar a aquel ser egoísta del que pretendo separarme:
“no te quiero en mi velorio ni a ti ni a mis hijos, ellos no me quieren y tu
tampoco, me voy a dar un tiro y eso va a quedar en tú conciencia”.
Me retiré de ahí, no quería exaltarme más y echar a perder la reunión de mi
hija, me metí a la recamara de mi madre, estaban mis hermanos y me dijeron:
¿qué tienes flaca? ¿Ahora qué te hizo?, nada les conteste, ando cansada, es
todo.
Al fin terminó la reunión, limpie todo, repartí adolescentes y fui a casa, él
me siguió y ahí en el patio de mi casa tuve la discusión más amarga que
puede tener ser humano alguno.
Ya no puedo más, estoy al limite, intento controlarme pero es demasiado para
mí, me amenaza con matarse de nuevo, por diezmillonésima vez le digo que no
lo amo, que quiero vivir mi vida en paz, que tengo derecho a amarme, que ya
dedique 20 años de mi vida a apoyarlo a él, que ahora me toca a mí tratar de
vivir tranquila.
La necedad llega al paroxismo, intenta abrazarme de nuevo y lo empujo, no
siento nada por él, ni siquiera odio, llego a tal grado de desesperación por
no poder hacerlo reaccionar que entro en crisis, elevo la voz, le digo en
todos los tonos posibles que no me interesa vivir a su lado de nuevo, que él
jamás cambiará y prueba de ello es su chantaje, el llora y llora, intenta
conmoverme, él sólo piensa en que quiere dormir conmigo, volverme a sentir,
soy yo la que tiene que estarle recordando a sus hijos que parecen no
importarle, Dios!!!, ¿cómo pude equivocarme así?, este dolor de haberme
casado con alguien tan egoísta me va a acompañar por el resto de mi vida.
Son las dos de la mañana, la discusión se ha convertido en un círculo
vicioso, al final exploté, por fin logro sacarme de mis casillas y le digo:¿
quieres tu casa, quieres a tus hijos? ahí están, tomo mi bolso y me dispongo
a lagarme, ¿a donde? no se, no me interesa, me duele el pecho, la cabeza
esta a punto de estallarme, el cuello se me tensa, apenas puedo respirar. El
enloquece, estrella su celular contra un pilar, entonces dice que él es
quien se ira, que ya no volverá jamás, se asegura de hacerme saber de nuevo
que yo soy la culpable de todo y se va.
Entro temblando a la casa, mis hijos escucharon todo, nadie me dice nada, se
van y se acuestan, me acuesto yo también y abrazo a mi hijo: “te amo mamá”
me dice y yo lo abrazo aún más fuerte: “duérmete mi amor” le digo, se
refugia en mis brazos y se duerme casi de inmediato. Tardé como dos horas en
dormirme, no se qué va a pasar, tal vez él consiga el valor suficiente para
matarse, a tal grado llega su ansia de hacerme aparecer como la culpable de
todo en esta vida, su familia me odia, sus amigos me odian, yo soy para
todos una desgraciada interesada, él se encargo de decirle a medio mundo que
lo deje por cuestiones económicas, es obvio que no iba a ir a decirles que
lo dejé porque me hizo pedazos durante 20 años, ahora sólo espero la
conclusión, no se si ya se mató o se matará más adelante, no importa, al
final yo seré quien quede Marcada para siempre.
Escrito por metalgirl 













